Con frecuencia
me encuentro con amigos, clientes y allegados enfrascados en una dificultad o
situación o como me gusta llamarle un RETO.
Ese reto los
llena de una ansiedad casi incontrolable que se transmite por encima de su
ropa, la angustia se refleja en el rostro y por consecuencia se traduce en
torpes acciones y mucho estrés.
Ese tormento
viene en muchas ocasiones por la sensación de impotencia que se genera cuando
no podemos hacer o lograr algo y que en la mayoría de los casos está fuera de
su control, ya sea porque depende del jefe, porque tal departamento o persona
no me entrega el reporte, o el poco tiempo disponible, en fin, los números
obstáculos que se presentan.
Es ahí, cuando
los encuentro en medio de esa tormenta que me gusta preguntarle:
¿Qué SI
puedes Hacer?,



